Fue su propia profecía
la que inventó las estatuas
y quemó hiedra en parques sagrados.
Ritos entre raíces,
entre olas y resaca,
entre un grito y un hueco.
Ella y tú
dándose el pésame,
en tres campanadas,
en diez lágrimas,
en una sorpresa sin fantasmas.
Ella.
Tú.
Polvo, pluma, gorrión,
loco, loco, loco desamor.
Hola Alicia! Te felicito, el buen gusto impera en cada rinconcito de tu acogedora ventana virtual. El poema es subyugante. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias amigo. Como siempe eres muy gentil.
ResponderEliminarBellas fotos, bello diseño, bellos poemas y bellos momentos los que se pasan acá. Fui bloggera por una larga temporada, pero actualmente estoy, estaba retirada. A Praxis no le sé decir no. Besos.
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