Grande, casi redonda,
brillante, fosforescente
esquisto cristalino de los tiempos precámbricos,
roca metamórfica dura, muy dura.
La naturaleza la puso en el camino.
Se ve de lejos. Su presencia se nota.
Durante el transcurrir de mis muchos años,
estuvo presente, muy presente.
La conozco desde todos los ángulos,
sin embargo, como una ironía pegajosa,
ay, tonta, tonta de mí,
tropecé, si tropecé con la enorme piedra,
otra vez tropecé.
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