No ignoro la travesía;
el viento que sacudelas ramas de tu vida,
ni el movimiento giratorio de la confusión y la tristeza.
Mas, en esa mirada tuya,
donde a veces tiemblan las lágrimas,
está el fuego,está el rayo potente,
las ansias de luchadora,
de luchadora innata;
porque eres mujer,mujer con fuerza.
No te rindes,no, no te rindes.
Con una llave de oro,abres la puerta de tus sueños
y entras en ellos sin renunciar,
con ímpetu sanador,con fuerza, mujer,
con belleza de espiga y de rocío.
Bella, siempre bella.
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