ALICIA J. RAFFIN

ALICIA J. RAFFIN

miércoles, 16 de enero de 2013

A LA SOMBRA

Aún duermen los genios de la aurora y nosotros abrazamos la noche.
Las leñas del insomnio consumieron las horas, matices muy negros se unieron al espanto.

Cada uno en un sitio distante, cada uno con su carga de pena,
cada uno con el llanto sin gritos, cada uno con su propio dolor,
cada uno y los dos solos, tan solos.

A veces, vuelas veloces mariposas negras,
... máscaras grotescas tironean ojos soñolientos, graznan pájaros de curvado pico,
arden en la curva del cuerpo los músculos contraídos
y la arena cae lentamente,
prolonga indefinidamente las noctámbulas horas.

Sin embargo, aunque cueste creerlo, la esperanza se electriza en el aire,
se cuela por rendijas olvidadas, tintinea en el recodo del alma,
nace y desaparece y renace una y otra vez.
La esperanza no muere y su vida mantiene nuestra vida
y a pesar del gris desasosiego, del desconcierto que marca los momentos,
todavía está la senda más allá de nuestra vista.
Allí, Dios mío, permite que descansen nuestros pasos
y que podamos cobijarnos a la sombra de tus blancas alas.

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