Un alma viajera vaga en silencio
desde aquel otoño que la recibiera con toda su magia,
que puso campanas en su corazón.
Ese soplo inquieto, espíritu del amor más noble,
ahora le roba, a la primavera del llano chaqueño,
colores, matices, fragancias y cantos.
Temblando los guarda en el mundo de sus maravillas
y sus ojos ven otra primavera, la sueñan y así la imaginan.
... El alma viajera que vaga en silencio
vive este presente, llena del amor que te pertenece
y espía el mañana todavía lejano,
cuando se perfile el dulce momento
de abrazarte fuerte y susurrar tu nombre,
ante la sonrisa de la musa griega,
un día cualquiera de azul primavera.

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