Déjame la luz. Aún cae la llovizna tenuemente.
Mi corazón se hamaca en el recuerdo
y con chispas de fuego, se enciende, así, así,
así cual radiante destello,
... como astillas de estrellas,
embriagado, feliz...
Déjame la luz.
No quiero entrar en la senda de sombras,
siembro en las horas este anhelo de sol.
Desgajo el alma cabalgando auroras,
buscando la eterna y mágica luz.
Déjamela...
Acerca tus manos a las mías,
ten mi tembloroso deseo,
conviértelo en paloma,
en la loca paloma de azul esperanza.
Aún es tiempo.
Ya no llueve.
Suena el tilín de la campana.
Se oye el trino de la alondra,
se agranda mi pequeña ilusión.
Siento la luz, acaricio al viento.
No me dejes. Tú eres mi luz.

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