Extraña forma tiene el silencio,
alguien estira las cuerdas de un violín.
Allí, en la casa de los sueños eternos,
la noche bebe luz de luna.
... Muchos dedos ardientes se enroscan en el corazón.
Una canción calma mis sentidos
y en la proa de tu barco,
flores liláceas abren párpados de resplandor.
Tentáculos de fina hierba espían en las hendiduras de las blancas torres.
La isla cercana crece y crece en la media noche.
sobre los paredones, la nieve sigue su viaje de bailarina.
Con el anhelo eterno lamiendo sentimientos y palabras,
simplemente nos miramos y el incendio libera un sensual grito.
Envuelto en su morada capa,
el silencio, lento, lentísimo,
toma el camino del colibrí y se va.

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