Escondido está el otoño
en el vientre del estío perfumado.
Las horas regresan a mí,
ni me buscan ni me olvidan,
... se regodean en el espejo plano
de las ausencias nunca ausentes.
Nubes de luz en lo manso de la espera.
¿Cómo puedo si no quiero olvidarte?

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