Atada a tu corazón con hilos de blanca luz,
atada con alegría,
brinco bañada en tus caricias,
con las alas como un abanico.
... Amor, amor mío,
viene el otoño con su chal amarillo
y una milonga suena
en manos del acordeón.
La noche custodia el canto del grillo,
mientras suspira la hierba buena.
Unidos en el bosque de la vida
nos hamacamos en brioso vuelo.
Tú y yo borramos las cenizas;
ebrios de amor, entre el suelo y el cielo
caminamos en brazos del deseo,
los dos, con el alma desvestida.

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