No te vayas, dulce amanecer,
el verano antes de ayer
presentó parte de enfermo.
No me dejes en la madrugada,
no deseo verlo muerto,
... no me quiero ir con él.
No, todavía es temprano.
Cuando el sol del mediodía
toque mis sombras con luz,
desataré mis vestidos
y desnuda, sin amarilla simiente,
entregaré a otro otoño
el pincel que pinta siempre
y con las alas abiertas,
a la cima de los cielos,
en raudo vuelo me iré.

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