Versos rojinegros,
interrogantes de sorpresas.
Tirón y empuñadura.
La apariencia me saluda,
... inclina sus pies de barro.
Habla de mí y conmigo,
toca las fronteras del sarcasmo
y cree en las heridas invisibles.
Sin embargo, la sobreviviente soy yo
y lo bastardo me resbala,
dispara en un torbellino,
se agita, desliza, huye, vuela.
Aunque no he visto la tormenta,
ante el presagio, abandono aquel camino.

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