Casi sin prisa, con la pasión contenida,
escuchando un respirar agitado,
tus dedos desprendieron su blusa
y bajaron el cierre de la falda.
Ya desnuda, mirando tu silencio,
... ante tanta prenda desplazada,
se estremeció cuando soltaste sus cabellos
y apurado, le quitaste las gafas.
Después, lejos de todo recato,
estuvieron frente a frente,
en la desnudez de una cópula silente,
una cópula más para tu ego.
Ella quiso abrazarse a una caricia
y la cara descubierta del ¡no!
pegó el latigazo presentido.
tuvo que entender la crueldad del rechazo
explicado sin ningún disimulo.
Qué importa si existen sentimientos...
No solo se configura un cuerpo,
hay esencia, espíritu, sensible humanidad,
mas valía el afán de ser sincero...
Te lo agradeció desde sus miedos,
¡qué cosa restaba cuando la indiferencia
clavó la lanza y la volvió de sal!

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