Quiero inventar un bosque sin silencio,
un bosque con adioses y ojos tras la máscara,
con vuelo de saxos y violines,
... sumergido en la mujer invisible.
Cuanto me resguarda es solo cáscara,
secreto enterrado en profecías.
Ahí, el rincón de las siembras truncas,
las rocas no responden a la voz perdida.
¿Quién bebe sangre de mis copas?
¿Quién toma vino de mis venas?
¿Quién es cereal, en los panes de arena?
¿Quién es grano de trigo en el desierto?.
Existe una botánica de ojos de poeta
y turbia desolación de roja empuñadura.
Contra la constancia de aquel trece,
el unicornio nombra al agua que fulgura
y aquí, oh, paradigma confundido.
aquello olvidado se escurre con los peces.

No hay comentarios:
Publicar un comentario