Han despertado las estrellas de mayo. Brillan.
Se esconden detrás de los silencios,
de silencios anochecidos, de nubes aturdidas
por ráfagas de viento.
Se esconden, se esconden en mis ojos,
... donde las primaveras no dicen ya sus años.
Se esconden en mi alma que aún juega a ser niña.
Se prenden en mi pelo quien fantástico brilla.
Y cuando todas deciden revelarse, se pegan a mi piel,
para que estrene sueños, mil locas maravillas
y un incendio de amor que me permite ser,
lo que yo quiero ser,
una dulce mujer,
pero mujer de fuego.

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