Miro mis manos.
Hay luz en mi memoria
y el desafío
de la la sangre en sombras.
Alas de fuego
cruzan lo inesperado,
en el silencio,
arden los volcanes.
Las almas compatibles
canta a dúo.
Los ojos funden miradas
y borran lágrimas.
Si yo no fuera,
si no fuera,
si fuera,
la frontera,
la llama,
la flama,
la espera...
Sería madrugada,
azul mañana,
alegre compañera.

Bello canto de dos almas afines en las zozobras de la vida. Alas en el espacio tentadas por el amor volcánico, y cuyas flamas en el titubeo del si o el no, abarca la luz de la mañana.
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