Llueve, el cielo esparce agua.
La tierra no descansa,
se empapa de humedad.
La paz enmudece a la tormenta
y escucho las voces que vienen del mar.
Sigo amando el sueño que cumpliste,
la gallardía de salvar los besos,
dulces sensaciones de menta y canela.
Con los ojos cerrados reconozco
las muchas quimeras del azar,
descargo la lluvia en los cerezos
y nuevamente le respondo al mar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario