Otra vez las palabras.
Otra vez tocando un mágico tambor,
huyendo del viento de aquel clarinete,
saltando de tecla en tecla en negro piano,
vistiendo un interior de terciopelo
y gozar, danzar, flotar en visiones de rubio violoncelo.
Agitar la copa del ciprés
y vestir de violeta a las magnolias;
enlazar las cuerdas de las arpas,
con el manso sonido de la lira,
dar el cielo y la tierra en el violín,
abrazar el galope de la tuba
y en palabras de amor y de alegría,
conformar la orquesta de la vida.

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