Desde la raíz, hasta la rama, desde la rama, hasta la flor, en la flor, el fresco fruto y en mi corazón el sol.
El eco me dio sonido, llamé con hilos de tarde a los copos de algodón. La polvareda se asoma y en el verde se acomoda, haciendo caer las sombras en la levedad del día, donde vive el alma mía y duerme mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario