Se desnuda la realidad
y ante ella, miles de testigos.
La palabra late en el silencio,
en las alas del cuervo y del palomo.
Su vuelo no toca las sombras,
abre espacios en la luz
y disipa los clamores y el humo.
Mi alma se cuela en ese vuelo
y sintiéndose un polizón,
se agazapa y suspira.
El viaje es casi eterno,
pero el camino tiene sus dulzuras.
Cuando el vuelo termine,
me quedaré abrazada a la magia...
Casi dormida, sentiré el rumor del mar.

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