Primer premio, año 2004, categoría poesía, Certamen Literario Provincial “Alfredo Veiravé”. Chaco.
Mi puerta se entreabrió,
voló luego una de sus hojas,
y la otra, taconeando, ligera, dobló el ocaso, casi sin prisa.
No se araña en la oscuridad la cintura del viento.
No se atrapa al relámpago con un peine de plata,
pero no se impide la entrada,
no hay impedimentos,
para las fantasías,
para los sueños envueltos en naranja,
para correr tras veletas antiguas de casas olvidadas,
para robar la risa a los espejos,
para cantar en notas muy agudas,
para soplar, otra vez, pocas velas…
Para desnudar el cuerpo ante uno mismo,
y quererlo porque es nuestro el cuerpo desnudado.
No se toca la libertad con las manos cerradas…
Hay que abrirlas en la caricia tenue,
en el roce, aunque sea imperfecto,
en el dar, desde el fuego, hasta el topacio,
en palpar la presencia y en asirla;
en el secar, cuando llueve a raudales,
las plumas del ave temblorosa;
en escribir, entre el barro y el pasto,
lo que debe llevarse el dueño del olvido…
Sólo así…es posible vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario