Ella enfermó a los silencios
con los cianuros del alma.
alma que no quiere resignarse
a ser sepultada viva.
Pierde lunas de rocío,
desnuda de fantasía,
de ternura y de espantos.
Moja los granos de arena
de esas playas siempre ajenas
y se devora los llantos,
los devora, los devora,
como si fueran espantos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario