Me voy.
Rotas las cuerdas de mi guitarra andariega, me voy,
tensando caminos de pampa, orillando luces,
... hiriendo vientos de estío...
como loca quimera, en sonidos sibilantes,
peinando cabellos oníricos.
Pausada, lentamente, cae, caigo, caen.
Caemos. Mi oquedad y yo.
Brumoso silencio de ese tú lejano.

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