Lo siento. siento su respiración.
La luna prende rayos en mi espalda.
El viento es el único testigo
que pasea por los laberintos.
... El desafío me desafía a entrar al páramo.
el fantasma, al final, me alcanza,
me concede las alas de los búhos
y el giro de la torpe sombra.
De hombre perseguido,
pasé a ser mi propio recuerdo.
He aprendido a lanzar los sonidos
y a recoger ramitos oscuros.
Allí, donde la arena duerme,
el horizonte revive las vísperas.

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