en la oscuridad gélida previa al alba.
Con ojos de brillante tono ciruela,
... las penas me miraron alarmadas
y una carcajada tironeó el collar de cuentas pardas.
Aunque los cuervos lejanos se quejan,
yo dejo la piedra gris en la montaña
dejo la piedra y una vez más,
soy el águila blanca que se alza en vuelo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario