Despertaste mis pasiones. Solo dormían.
Yo las pensaba muertas y de pronto,
la leona rugió con un celo nuevo, ardoroso, fiero.
Desplacé mi felina animalidad,
... con la larga cola danzante,
pasé mis zarpas por el viejo sitio del roble seco
y salté de piedra en piedra,
crucé sin temeridad el arroyo
y corrí alrededor de la helada cabaña.
Cuando a mi paso, se encendieron las luces,
un hondo rugido se estampó en los mil ecos.
Despertaste una a una todas mis pasiones.
Dueño absoluto de ellas, lejano estás, lejana estoy.
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