Relámpago en la amarilla copa
y tu secreto develado en mis entrañas.
Me llamó, me llamó. "Corazón",
me acarició los dedos, las palmas,
besó mis codos, mis rodillas,
... la blancura de mis senos...
Se esparció sobre mi piel desnuda,
me amó con la fuerza del rayo
y la sacudida del relámpago.
Y lo amé, como lo amo hoy,
rebelde, desgranada en la espesura del abrazo,
con esencia de bosques y montañas,
suya sin ser ajena ni dueña.

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