ALICIA J. RAFFIN

ALICIA J. RAFFIN

lunes, 6 de mayo de 2013

CAMINANDO SOLA

Burda conspiración de cuatro ladrones de estrellas.
Robaron el arco que mostraba la flecha.
La rosa fue sangre y rojizos manchones retorcieron los pétalos.
... Cada telaraña atrapó una mosca,
se escuchó la risa, compleja, macabra
de aquel inhumano, abyecto dolor.
Aun así, ella quiso desnudar la boca,
liberar el beso, compartir un gesto...
Mas, el muro estaba allí.
Las palabras pronunciadas un día doce,
la arrojaron sobre varillas de feroz hierro.
Sin embargo, escondió el espanto en sus entrañas
y como si no fuera ella, caminó hacia el este,
partida en mil pedazos de vergüenza.
Después, se trasladó al silencio.
¡Ay! si hubiese llorado.
¡Ay! si alguna lágrima hubiese caminado por su rostro.
Pero olvidó cómo se llora y asumió la humillación
de todo lo ocurrido, como algo casi normal...
No le causó dolor, fue todavía peor,
el desamor le cercenó las manos.



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