Zapatea el monte sus efluvios.
En la costa del infortunio,
se sacrifican mis plumas y las tuyas.
Bebemos desesperados e intentamos volar.
... Triste dolor el nuestro,
una muestra de cepa clandestina.
Cuando el incendio se levante,
peregrinaremos sin amar, sin llorar, sin soñar.

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