El cielo nace del cielo.
Un útero de espumas y de gotas
almacena la lluvia y la nevisca,
engulle de día mil estrellas
... y de noche da belleza a lunas amarillas.
Nace del cielo, el cielo,
despoja el garabato de los vuelos
y los frágiles anillos de la sombra.
Mudos sollozos se hunden en ruinas...
No habrá niebla en los nómadas dogmas,
ni niebla, ni luz ni absurdo duelo.

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