Recibo las migajas de una flaca llovizna.
Desde la frontera de todos los crepúsculos,
alguien toma mi pulso y asiente.
Una línea sube y baja,
... marca arriba en pico, en picos.
Me río de mi corazón que salta,
me río de él, me río de mí.
El médico otra vez asiente.
Mi corazón cansado, desvalido, con miedo.
Pobre corazón mío, ya no puedes...
La risa se evapora;
alguien asiente y lo siente.
A mí, poco me importa este ir y venir.

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