ALICIA J. RAFFIN

ALICIA J. RAFFIN

martes, 19 de noviembre de 2013

AMIGO MÍO

Amigo, habitas azul lejanía,
donde la piedra marca paralelos

y los meridianos se estiran en cumbres.

Amigo, compañero en las frías horas,
en el transporte del impulso,
en la lámpara del consuelo,
esa que prende la vela del Sabbat
y deja fluir las palabras.
Rogelio, queridísimo...
Hoy que crecen las voces,
liberé algunas chispas.
El fuego turbador asaltó la tierra llana,
se encaramó en los leños
y lanzó dos vuelos entre fusas y corcheas.
Con clave de sol, un arpegio primaveral y casto
toma el eco de cintura inquieta
y lo derrama en copas de astros viajeros.
Gracias, Rogelio, amigo.
A pesar de mis silencios
y de tener la voz casi apagada,
me acompañaste con los destellos de tu bondad.
No importó la distancia,
estuviste aquí, en mi senda de desolación...
Tu estímulo continúa el viaje.
Si pudiera, caminaría contigo,
pocos o muchos pasos,
para sentir que las sombras huyen presurosas.
Desde la llanura y hacia las montañas,
repetiré lo que el ángel me proclamó algún día.


Con afecto y respeto, para Rogelio Ramos Valverde



No hay comentarios:

Publicar un comentario