ALICIA J. RAFFIN

ALICIA J. RAFFIN

martes, 19 de noviembre de 2013

ESPEJISMOS

El espejismo de la tarde creó huellas imposibles,
la juventud primera, segunda, ¡qué importa!
se encogió en un dibujo de pena más la pena.

Detrás del riesgo de amar a humo y fuego,
se perdió el horizonte de aquello ya vivido,
la bifurcación de frágiles ensueños
que no dieron historias, solo angustias.

Vivir en vilo, aprender a duro golpe,
girar como veleta, según lo dicta el viento,
un borrador se queda en borrador.
Nunca se labra el destino final de loca furia.

Padecidas las penas, una a una,
la soledad se ilumina con silencio.
Aquí la primavera sabe a otoño
y el otoño se aisla en un candor de miles de hojas muertas.

Ni tú ni él jamás lo comprendieron.
El amor imposible es solo una utopía;
imposible lo hacen los cobardes,
aquellos que vacilan y en su vacilación se mueren.

¡Qué importa todo o algo, ahora!
Un cortejo de gemidos y llantos
un remoto naufragio de esperanzas
se acompañan en la límpida tarde,
cuando canta el gorrión su pobre trino.



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