Amarte.
Descolgar del enrulado cielo las gotas cristalinas
y dejar que resbalen y refresquen las sombras.
Amarte.
Pulir las aristas del viento,
transformarlo en brisa, para que forme la boca del beso.
Amarte.
Traer la fosforescencia de las honduras,
pegarla en los escaparates y escribir tu nombre.
Amarte.
Levantar las manos hacia las magnolias:
tomar el perfume cítrico y dulzón,
envolver con él cualquier distancia.
Amarte, siempre amarte.
For ever, amor, for ever.

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