Nuestras miradas caen como una fresca lluvia
y se encierran en tus ojos y los míos.
Arden las puntas de los dedos que se tocan
en un roce de rocío y de diamante.
Cantamos a la mar, a la luna
y abrimos los cielos con alas de viento.
Nuestros ángeles ríen,
nuestros ángeles cantan
y es un coro el que detiene
a las campanas que repican.

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