¿Acaso sientes dolor en tu melancolía?
Miles de rojas plumas abanican al sol.
Mi trágica desesperanza
araña la piel con desconsuelo,
se tiñe de salvaje cerrazón
y envenena la aridez del magro día.
Desnuda ante el misterio,
despojada de la piel elemental,
caigo en el rostro del dolor
y consagro mis pasiones absurdas.

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