El agua de enero mojó el bolsillo de la noche.
Una red de claridades fumaba detrás del paredón.
El río se descubrió río en un recodo,
abrazó la barranca, enamorado
y partió cantando bajo la bruma.
Nosotros quedamos suspendidos, sin historia.
Nuestros pasos hirieron las arenas
y se enredó en las palabras un suspiro.
Nos buscamos en los balcones del amor,
pero, huérfanos en el hastío,
mutilamos las ráfagas del deseo
y fuimos solo tú, solo yo...
El nosotros se fue detrás del río.

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