Fui y volví, siempre de noche.
Cuando la mañana era nueva,
antes de quemarse con la siesta;
estuve de regreso o de pasada.
Mas el mar no estaba cerca.
Solo estaba Teseo; a mí no me esperaba.
Siempre sola, con un hilo en la mano,
anhelando el reencuentro.
No pude hacer de humo la derrota
ni exprimir ilusiones o milagros.
Fui y vine.
Ida y vuelta solo en similares formas,
porque adentro me fui perdiendo
y al desaparecer, aparecí,
retorné sin pasar por ser oruga
y volví como una nueva mariposa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario