La palabra se descubre plena,
recupera su perfil de ave,
su ritmo de pandereta.
Como una dalia florecida
es lámpara azul granate,
es novia de la mañana
de una boda-paloma-ensoñación.
El mundo se envuelve en el misterio
y coloca pétalos en el corazón.
Yo escribo asomada a la tarde,
pienso en mares y arenas,
en cafetos en flor
y saludo, desde este paso de color,
al amigo que ausente está presente
y recorre el costado de la nube viajera
y siente a su Ángeles en la casa de Dios.

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