Carretones traqueteantes
atraparon mis distancias…
Distancias de Chaco nuevo,
de tierra anhelante y mansa
de inicio,
de aurora,
de sueños.
Morenos y rubios
abrieron sus surcos
y fue el mismo júbilo,
la misma alegría,
o la misma pena.
Cantaban los campos
festejando el blanco
de los algodones.
Algún cachapé
perfumaba el aire
con su carga fresca
de roja madera
y en bullicio fresco,
los pueblos recién estrenados
crecían,
crecían,
completando esferas.
Esferas y esferas,
el tiempo y el tiempo.
Sobre mi piel de tierra
veo la huella de mis hijos indios,
veo la huella de mis hijos criollos,
veo la huella de mis hijos gringos.
Sólo veo las huellas…
¿Dónde están mis hijos?
Desnudo, olvidado,
soy un Chaco solo,
mi voz que te invoca
lanza un alarido.
Estoy en espera,
no dejes que muera,
Señor, buen amigo,
¿te olvidas de mí?
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