La tarde desprende sus telas doradas,
en un cielo de lunares,
sí, lunares azules, mariposas cercanas
que balancean sus alas.
... Ir y venir de estelas sobre el río,
en el silencio de un estío, mi estío.
Algunos celajes abrazan picos de soledad.
Cierto hastío despoja sus herrumbres.
en esa inmensidad del día mío,
alcanzo la puerta y la abro.
Las mariposas escapan
detrás de las doradas telas de las nubes.
Allí, reina de un reino de luz,
ella, la esperanza,
ella, en el cambio del atardecer,
ella, allí, besándome una vez más.

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