Ámame en la confusión de palabras,
en el presagio de la sombra,
esa sombra que jamás se aclara
y pega sus insomnios en todas mis esperanzas.
Ámame.
Ámame con el eco de las montañas,
con el embalse del río
que vive en copas de vino
y se acuna en las mañanas,
con las tristes telarañas
colgando de flacos pinos.
Ámame
Ámame con el deseo escondido,
con la ternura y caricias,
en la muralla de escarchas,
con la pasión en tus manos
y tu corazón henchido.
Ámame
Yo también quiero amarte.

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