Gitana, ardiente y apasionada,
revuelo de faldas de fina gasa
y en una blusa de seda,
sembrada de cadenillas y de doradas monedas.
Los senos flotan desnudos con perfume a hierba buena.
En el trigal de su piel, nacen estrellas con alas.
Ajorcas con filigrana tintinean en sus hebras
y sandalias rojo sangre muestran los pies de gitana.
Lleva en su sangre el calor
de los húngaros veranos
y cuando pisa el camino,
con gracias de bailarina,
sus caderas contornean las plumitas amarillas.
Gitana de ojos oscuros.
Sensual ardor la domina.
Trota en su sangre aquel fuego
que se contagia del ruego de su pasión escondida.
él conoce a la mujer
y senderos de su vida.
No conoce a la gitana,
mas, la imagina encendida.

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