ALICIA J. RAFFIN

ALICIA J. RAFFIN

domingo, 11 de mayo de 2014

LÁGRIMAS DE PENA

En el temblor de la pena,
las lágrimas pugnaron por correr
y descender en el camino de mejillas.
La honda pena, un relámpago de dolor
abrió los lagrimales e intentó empujar cada gota.
Pero las lágrimas emigraron
y el dolor las consumió una a una.
De frente al sepulcro,
me quedé como un tétrico fantasma
envuelto en las propias tinieblas.
La tarde lloró a raudales,
lo hizo por ella y también por mí.
No pude llorarla,
aunque la llevo aquí,
adosada a mi alma,
mi elegida y querida hermana,
mi querida amiga,
dulce mujer, amada Noemí.


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